Es un patrón que se repite en muchas empresas medianas: el director de operaciones y el director comercial, cada uno excelente en su área, terminan compitiendo en lugar de colaborar. El resultado no es solo tensión entre dos personas: también son proyectos que se estancan y un equipo que no sabe a quién seguir.
El conflicto entre pares no siempre se nota a simple vista
A diferencia de un conflicto entre jefe y colaborador, el choque entre dos directivos del mismo nivel suele quedar oculto detrás de reuniones formales y cortesía profesional. Sin embargo, afecta directamente los resultados: decisiones que tardan semanas por falta de alineación, o iniciativas que ninguna de las dos áreas quiere ceder.
Por qué las dinámicas de equipo no siempre resuelven el problema
Muchos líderes intentan resolver estos conflictos con actividades de integración o conversaciones informales. Ayudan a aliviar la tensión en el momento, pero rara vez cambian el patrón de fondo. Por lo general, el conflicto está sostenido por intereses reales de cada área, no por falta de buena voluntad entre las personas.
Una pregunta que cambia la conversación
Una de las herramientas más efectivas para este tipo de situación es una pregunta que eleva la conversación por encima de las preferencias personales: qué solución beneficiaría al equipo o a la organización, más allá de lo que cada uno busca en lo individual.
Esta pregunta forma parte del Arsenal de Preguntas Poderosas que se trabaja en el Programa de Acompañamiento Directivo. En un caso real documentado por Andrés, dos directivos que llevaban meses compitiendo por recursos pasaron de ser rivales a construir una propuesta conjunta en menos de 30 minutos, una vez se planteó esta pregunta.
Lo que confirma la experiencia de otros líderes
«Gracias a tu empatía, empecé a actuar de forma diferente y los resultados cambiaron. Ahora no tengo que repetir los mensajes a la operación porque desde el principio son totalmente claros.» — Natalia Rengifo, Directora Operación Negocio, ARUS
Cómo empezar a aplicarlo
Primero, separa el problema de fondo, los intereses reales de cada parte, de la forma en que se está discutiendo. Después, pregúntale a cada directivo, por separado, qué pasaría si el conflicto nunca se resuelve? Esta proyección al futuro suele mostrar con claridad lo que realmente está en juego. Finalmente, busca la pregunta que oriente a ambos hacia un objetivo compartido, en lugar de hacia quién tiene la razón.
Cuando el conflicto necesita un tercero
En ocasiones, ninguna de las dos partes está en condiciones de facilitar esta conversación por sí misma. Ahí es donde un acompañamiento externo aporta valor real: alguien que no compite por los mismos recursos ni responde a ninguno de los dos directivos, y que puede sostener la conversación con neutralidad.
Si en tu organización dos buenos directivos no logran ponerse de acuerdo, una sesión exploratoria de 30 minutos puede ayudarte a identificar la mejor forma de abordarlo. Agenda tu sesión exploratoria sin costo en el boton naranja que está arriba a la derecha y que dice Escríbeme y Cuentame Tu Situación.

