El crecimiento profesional de un directivo no siempre se detiene por falta de capacidad. Hay personas que hacen todo bien, que tienen buenos resultados, un cargo importante y reconocimiento de su entorno, y aun así sienten que algo no encaja. Ese es, quizás, uno de los desafíos más difíciles de nombrar en una carrera.
La señal no es el fracaso. Casi siempre es una desconexión silenciosa entre lo que se hace cada día y lo que realmente importa. Reconocerla a tiempo, y saber qué hacer con ella, marca una diferencia enorme en la trayectoria de cualquier profesional.
Estas son las tres señales que con más frecuencia veo en directivos que llegan a trabajar conmigo en el programa De Estancado a Imparable. Si alguna te resulta familiar, sigue leyendo.
SEÑAL 1
Ya no sabes hacia dónde va tu crecimiento profesional
Hay una diferencia enorme entre estar ocupado y estar avanzando hacia algo concreto. Muchos directivos llevan meses, a veces años, ejecutando muy bien sin preguntarse hacia dónde va todo ese esfuerzo. El día a día consume tanto que el propósito queda en segundo plano. Después de un tiempo, esa ausencia de sentido empieza a pesar de formas distintas: menos energía, menos iniciativa, menos claridad sobre las decisiones. Por eso, cuando el trabajo deja de conectar con algo que te importe de verdad, los resultados pueden seguir pero la motivación se va apagando. Esa es la primera señal.
SEÑAL 2
Sientes que llegaste a un techo y no sabes cómo romperlo
El techo no siempre es visible desde afuera. Puede ser que el cargo sea bueno, que nadie se queje del trabajo; sin embargo, hay una sensación de haber agotado el espacio disponible en la posición actual, sin claridad sobre qué sigue. Además, cuando intentas imaginarte en tres o cinco años, la imagen es borrosa o simplemente no aparece. Esa falta de proyección casi siempre señala que el motor del crecimiento profesional se detuvo, y que recuperarlo requiere más que esfuerzo: requiere dirección.
SEÑAL 3
Te preguntas si realmente quieres seguir en el camino que elegiste
Esta es la señal más incómoda de reconocer porque cuestiona decisiones que costaron mucho construir. Pero aparece, y con frecuencia. Es esa pregunta que llega en silencio, en el camino al trabajo o al final de un día largo, sobre si esto es realmente lo que quieres para tu vida profesional. No es una señal de ingratitud ni de debilidad; es información. Indica que hay una conversación pendiente contigo mismo sobre lo que realmente valoras y hacia dónde quieres ir.
Julián Tejada, Gerente de MEPER en Medellín, lo describe bien en su testimonio sobre el proceso de acompañamiento:
«He identificado mis valores, que son los que guían mi ejercicio de gerente. Adicionalmente he identificado mi propósito de vida, con el cual direcciono mis sueños y anhelos.»
Julián Tejada, Gerente, MEPER Medellín
Esa claridad no llega sola. Por lo general requiere un espacio estructurado para hacerse las preguntas correctas, con honestidad y sin el ruido del día a día. De hecho, ese proceso de reconexión con el propósito es precisamente lo que activa un nuevo ciclo de crecimiento profesional en quienes deciden trabajarlo con intención.
Antes de seguir, te invito a responder estas tres preguntas con calma:
1. Si alguien te preguntara hoy para qué haces lo que haces, tendrías una respuesta clara y genuina?
2. La versión de tu carrera que imaginas en cinco años te genera entusiasmo o indiferencia?
3. Estarías dispuesto a invertir tiempo en reconectar con lo que realmente quieres construir como profesional?
Si alguna de esas preguntas te generó incomodidad, eso es una señal valiosa. No indica que algo esté mal; indica que hay trabajo importante por hacer. Y ese trabajo, cuando se hace bien, transforma por completo la relación que tienes con tu carrera.
En el programa De Estancado a Imparable trabajamos exactamente eso: encontrar el propósito que da dirección a tu carrera, identificar con claridad qué sigue para ti y construir un plan concreto para que dejes de sentir que das vueltas en el mismo lugar.
Estarías dispuesto a conversar 30 minutos para explorar si este programa es para ti?
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Mi nombre es Andrés Lobo-Guerrero y como tantas veces te he dicho, mi propósito es ayudarte a ti a ser un líder de admirar, una persona que valga la pena seguir y recordar. Nos vemos la próxima semana. Chao, chao!

